lunes, 5 de febrero de 2007

Tristeza en el Paraíso

Hubo una vez un hombre bueno. Nunca hizo nada que fuera en contra de los mandatos de Dios. Cumplió con lo establecido, honro a sus padres, se mantuvo casto y no se apegó a los bienes materiales.

Un día, el hombre bueno murió. Rapidametente, como era de esperarse, subió al cielo y se encontró con San Pedro, el cual, le otorgó un tour por el paraíso. "Como puedes ver" dijo San Pedro "puedes ir a todas partes y será lo mismo, ya que siempre tendrás esa sensación de estar realizado, esa sensación que nunca tuviste en la tierra", el hombre se quedó en silencio reflexionando, y San Pedro continuó "sólo te advierto una cosa, ¿ves esa puerta de ahí?"- el hombre asintió - " te recomiendo que nunca entres ahí, y no creas que lo digo como amenaza del fruto prohibido, solamente es que quien entra se expone a ver las consecuencias de sus actos en la tierra y puede quedar marcada para la eternidad"

Una vez que San Pedro se fue, el hombre se quedó pensando si debía o no, entrar en la puerta. Dudó mucho, ya que una advertencia de ese calibre no puede ser ignorada fácilmente, pero al final se dijo a si mismo que ya que siempre había sido bueno en la tierra, las consecuencias de sus actos, no podían ser malas.

Una vez que pasó por el umbral de la puerta, el hombre se encontró con un cuarto en donde se lograba ver toda su vida rutinaria con la diferencia de que, lo que veía, estaba pasando sin él. Para su sorpresa, solamente pudo observar desgracias y tragedias. En una parte del cuarto distinguió a todos sus amigos y familiares que batallaban con problemas de los cuales ni siquiera estaba enterado. La visión de sus seres queridos sufriendo lo dejó en un estado de desconsolación. En la otra parte del cuarto se encontró con rostros desconocidos, que al igual que a los que conocía, padecían de la ausencia de amor. Las imágenes atormentaban al hombre y lo ahogaban en un mar de tristezas. En ese momento entró San Pedro, y sorprendiéndolo, le dijo "Ya ves, te lo advertí", el hombre, con su cara llena de lagrimas le contestó enojado "¿De qué hablas?!!!, yo no cause nada de esto!". "Es verdad" respondió San Pedro "Y por eso estas en el cielo" y el hombre, una vez mas irritado, le replicó "entonces por que me enseñas todo esto!, yo no lo causé" y una vez mas, San Pedro le contestó sereno "No, es cierto, tu no lo causaste, pero es la consecuencia de no haber hecho nada al respecto"

Se dice que aquel hombre, que a pesar de estar en el cielo, quedó marcado por una tristeza tan grande que consideró su estancia en el paraíso como una tortura mortal, y no fue hasta que las consecuencias de sus actos desaparecieron que logró de nuevo disfrutar de la presencia de Dios.





Qué no sabrán del abandono las guitarras

1 comentario:

Cesar dijo...

Simplemente... Excelente.