lunes, 12 de febrero de 2007

Y Vuelve la Necesidad

Todos tenemos necesidades, es lo normal. Se debe en parte por instinto y otro tanto por supervivencia. Las necesidades se presentan y la manera en la que las manejamos es lo que nos va formando en lo que somos. Están las necesidades fisiológicas, que son las más comunes y que no se pueden reprimir del todo.

Por otro lado, existen las necesidades que he de nombrar aquí como "inmateriales". Dichas necesidades son el pensar, el expresarse, el jugar, el convivir, el poder de elegir, el recrearse... el cantar.


Para los que me conocen ya estarán enterados de que padezco una horrible, pero horrible, malestar en la garganta, que si todo sigue como esta, cumplirá un año en marzo. He ido con, los que creo yo que son, muchos doctores, y sin embargo sigo igual. En fin el punto no es quejarme, si no contar la consecuencia de todo esto.

En mi visita con el otorrino #5, que parecía un poco más profesional que los anteriores, se me implementó una especie de tortura china que ha dejado secuelas en mí. Después de las rutinarias y memorizadas preguntas del padecimiento, el doctor #5 manda a una enfermera a preparar el medmrej-escopio (o eso entendí, ya que no le puse atención). Una vez preparado el aparato infernal, no movimos de cuarto donde quedé sentado con la cabeza inclinada hacia atrás. En ese momento, y como si fuera cosa de todos los días, el doc dice la tan celebre frase entre doctores "no te va doler, solo sentirás una pequeña molestia, pero no te muevas" (mentirosos todos!).

En ese momento, de quien sabe donde, apareció un cable de fibra óptica con un gracioso foquito en la punta (maldito foquito del mal). Sin saber como ni cuando, el cable fue introducido por mi fosa nasal derecha y no paró hasta penetrarme la nariz y llegar hasta mi garganta (así es, no solo la leche puede pasar por ahí). Más incomodo que doloroso y menos doloroso que un rechazo, el medmrej-escopio grabó mis cuerdas vocales para ser vistas por su dueño.

La conclusión del doctor #5 fue que no sabía cual era mi problema, pero que su colega, el doctor #6, tenía otros exámenes mas acertados. Después de los exámenes del doctor #6, se me dijo lo siguiente:

Padeces de una herpangina que puede llegar a ser muy molesta. Por el momento no uses mucho tu garganta y sigue en el tratamiento del reflujo. Te voy a recetar unas pastillas para las secuelas de que tienes, y un nebulizador con el cual aplicaras 3 mm de solución para poder ser respirado y que te refresque la garganta. Nos vemos en seis semanas...

En Otras Palabras:

Te duele la garganta. No cantes. No comas nada rico. Tomate pastillas y respira humo blanco de un aparato de 700 pesos como si fueras viejito con cáncer pulmonar. Nos vemos cuando tenga tiempo de investigar que tienes...



"Y vuelve la necesidad, de repasarme en donde estoy" (si puede cantar o no... No)

3 comentarios:

JA dijo...

Prueba el cordón de San Blas... a quienes sé que lo llevan les ha funcionado indefectiblemente. Se impone el 3 de febrero.

Anónimo dijo...

Alex...es casi la una de la madrugada, mañana tengo clases, y no he acabado la tarea. "¿Porque?" se podria preguntar. Porque llevo casi 3 horas leyendo todas las entradas de tus dos bloggs. Mi español no es tan bueno como deberia de ser, y mi nivel de escritura palidece al lado tuyo, asi que es dificil d/escribir lo mucho que me interesaron tus pensamientos. Llevo poco tiempo de haberte conocido, y seguro ya ni checas tu blogg, pero te deseo lo mejor con el blogg y seria muy triste si dejaras de informar al mundo sobre los acontencimientos que forman tu vida... A ver cuando nos vemos

. dijo...

awww cuero el anonimo